domingo, 6 de diciembre de 2009

Bienaventurados los impúdicos...

...porque tras dos días de frenético ritmo electoral estamos convencidas de que ellos heredarán la tierra

Antes de nada, queremos compartir con vosotros nuestra definición de impúdico. Para muestra, un botón. O mejor dicho, una perla hecha frase:

- Señorita de la Corte Electoral: "¿De qué medio vienen?"

- Mari Luz: "De El Economista y Público"

-Señorita con cara de extrañada: "¿Del economista impúdico?"

Pues sí. Algo impúdicas hemos sido estos días. Y no porque hayamos sido las protagonistas de hechos contra el decoro, sino porque le hemos echado más morro que en toda nuestra vida junta, con fantástico resultado. Disfruten con el relato...

Acto primero

Todo empezó una tarde en El Alto, barrio-ciudad emblemático donde los haya en Bolivia. Evo, muy vinculado a este lugar, lo eligió para cerrar su campaña... y por supuesto, allí fuimos nosotras. Al principio todo normal. Periodisteo sencillo, crónica de color y libres de trabajo a partir de las cinco de la tarde. Pero todavía quedaban tres horas para que apareciera el 'hermano presidente' ...y todo el mundo sabe que en tres horas puede pasar de todo.



Ambientazo

Pues bien, todo el mundo tiene razón, y cinco horas más tarde...

Ahí estábamos las periodistas impúdicas tomando chuflays en un antro de El Alto con prácticamente toda la plantilla de inspectores de trabajo de La Paz (doce para ser exactos, entre ellos un ex minero que parecía que le habían sacado la muela del juicio, pero no, era coca --hoja de coca, mamá--) después de haber bailado danzas aymaras sin parar y haber hecho tres congas con tropecientos funcionarios del Ministerio de Trabajo, otros tantos militantes del MAS y algún que otro despistado (hay fotos).

Nuestros 'anfitriones', no sólo no nos dejaron pagar ni uno sólo de los tragos que tomamos, sino que además nos escoltaron muy amablemente desde El Alto hasta nuestro hotel. Entre medias dio tiempo a que algunos de los presentes en el autobús de vuelta a casa entablaran una pequeña discusión sobre el Ejército boliviano que quedó zanjada con un sonoro:

- "SEÑORES, POR FAVORRRRRRRRRRR"

tras el cual todos los presentes en el vehículo agacharon la cabeza y musitaron: "perdón señorita"(menuda capacidad de resolución de conflictos tengo yo cuando me pongo).

Acto segundo


FLASHBACK: En el Palacio Presidencial. "¿Cómo? ¿Que no nos lleváis vosotros hasta Cochabamba para ir al viaje de prensa con Evo Morales? ¿Y cómo vamos hasta allí?
".

En ese momento no teníamos ni idea de cuán lejos llegaríamos para regresar a Cochabamba (por tercera vez). El viernes amaneció como cualquier otro día. Sin quitarse el pijama, Mari Luz decidió intentar por enésima vez que alguien de presidencia nos llevase a Cochabamba en avión y no tener que hacer de nuevo las malditas ocho (que luego son diez) horas de bus.

Dos minutos después...

-"¡¡¡MARIU!!! ¡¡Prepara la maleta!! En media hora tenemos que estar en el ministerio de Defensa. Ellos nos llevan a Cochabamba..."

Y así es como conocimos a nuestro querido Coronel (y no creo que a este le falte quien le escriba), una suerte de Sidney Poitiers boliviano con acento cruceño y muy pero que muy salao. De camino a El Alto (otra vez en El Alto, sí, hemos salido de allí tantas veces como de Cocha) y mientras hacía las veces de copiloto llevando el maletín del coronel en el regazo, me entero de que nos dirigimos a Cochabamba en viaje oficial para presenciar la entrega de unos tractores del Ejército... ¿¿¿¿UNOS TRACTORES????.

Pero antes, íbamos a ser testigos del aterrizaje en La Paz del primer avión de carga de la aviación boliviana. Pongo cara de espanto mientras pienso: "espero que Mari Luz le haya dicho al Coronel que nosotras sólo vamos para ver a Evo Morales el sábado". Trago saliva: en menos de cuatro horas teníamos que estar entregando dos piezas, una para P y otra para eE y antes de eso haber viajado a Cochabamba después de un cóctel con nosecuantos ministros en el aeropuerto y después disimular y hacer como si nos interesa cubrir la entrega de unos tractores donde ¡yesuscraist! perdió el sombrero.

Acto tercero

Miedo, intriga, dolor de barriga... Mientras aterriza el famoso avión, decido que en P y eE nunca me pagarán por morderme las uñas y que lo mejor es encender el ordenador y ponerme a trabajar en medio del hangar.
Porque yo trabajo en cualquier parte...

Cinco minutos más tarde...

"La batería está agotada. Conéctese inmediatamente a la red eléctrica"

Jarr, ¿qué hago? ¡Eureka! Voy a colarme en las oficinas de la aviación militar boliviana a enchufarme en cualquier sitio. Entro y pido permiso amablemente a una señora que casualmente pasaba por allí. Permiso concedido. Termino la pieza para eE y pienso, ¿por qué no mandarla de una vez? De nuevo saco la chica amable que hay en mi y otro señor que casualmente pasaba por allí me ofrece el cable para conectarme a internet. No va. Me dispongo a ser amable de nuevo pero no hay nadie que casualmente pase por allí. Me tomo la justicia por mi mano. Usurpo un ordenador de quién sabe qué empleado de la aviación militar boliviana. Abro explorer. Escribo: "uve doble, uve doble, uve doble, punto..." y automáticamente me lleva a la última página que fue abierta en ese ordenador "...putas punto com". Olvido lo que acabo de ver y mando la pieza. ¡Prueba superada!

Acto cuarto

Seguimos en La Paz y nos estamos poniendo finas a canapés en el coctel posterior al aterrizaje del primer carguero de la aviación boliviana. Es posible que haya empujado a un ministro para atrapar al vuelo un trozo de queso ante de subirme al avión que me llevará ¡¡¡por fin!!! a Cochabamba. ¡Toma ya! Lo conseguimos: volamos gratis a nuestro destino. Como compañeros de viaje, nada más y nada menos que el ministro de Defensa y el de Planificación.

Todos estos iban a ver tractores... nosotras ¡¡no!!

Ya en Cocha, dolor de barriga otra vez. Tenemos que entregar dos piezas para P en menos de dos horas. Con dos sonrisas de oreja a oreja nos acercamos al apuesto Coronel y le echamos más morro que espalda: "Tenemos un problema. Nos acaban de llamar que escribamos nosecuantas palabras más y que las entregemos en menos de una hora". Pucherito. Sonrisa. Pucherito.

El Coronel pone cara de póker. Se acerca a un teniente y le expone el tema. El teniente pone cara de póker. Se acerca a un capitán y le expone el tema. El capitán pone cara de póker. Se acerca a un general...

Diez minutos más tarde...

Nos encontramos escribiendo como locas desde los despachos de sendos militares que dan vueltas a nuestro alrededor mientras nos miran sin saber muy bien qué hacer. Uno de ellos aprovecha la coyuntura para echar una cabezadita. El otro no para de hacer preguntas de difícil respuesta:

- "¿Qué opinan de Bolivia?"

- "¿Qué les parece la lluvia?"

Unas horas más tarde estamos llegando a nuestro hotel en Cochabamba (después de ver la entrega de los tractores, por supuesto) en un taxi invitadas por dos simpáticos colegas colombianos. Uno de ellos, muy servicial, nos apunta sus datos: "para lo que queráis, si necesitáis información sobre Colombia, material... hotel XXX, habitación 406..." (¿¿¿necesito saber tu número de habitación para que me des información sobre Colombia???)

Acto quinto

Increíble viaje de prensa con Evo Morales en peregrinación a su tierra adoptiva, El Chapare (él vota allí). Almuerzo: trucha, trucha y más trucha con vistas a la montaña tropical. Un dato, Mari Luz y yo estábamos ya llenas y contentas después de darnos un atracón a pescado cuando descubrimos que eso era sólo el aperitivo (¡oh cielos!).

Nos invitó a una trucha que estaba rica rica

Termina el almuerzo y las periodistas impúdicas vuelven a la carga: "Tenemos que volver a Cochabamba esta tarde porque tenemos que entregar una pieza sobre esta comida y coger un avión a las ocho de la tarde". Sin dejar de sonreír, una afanada encargada de prensa de la prefectura cochabambina nos consigue al instante "una movilidad" consistente en un viaje de una hora en 4x4 con un chófer oficial, un guardaespaldas del 'hermano Presidente', un periodista encajado con nosotras en el asiento trasero y su cámara en el maletero.

De nuevo, prueba superada. Llegamos a tiempo para escribir la pieza, mandarla y sobró un ratín para tomarnos un par de jugos de frutas cada una antes de coger el avión de vuelta a La Paz

Acto sexto y último

Esperando el avión, aparece nuestro ya querido guardaespaldas. Como quien no quiere la cosa, comienza a contarnos divertidas anécdotas del 'hermano presidente', al que se nota que tiene bastante cariño: "Hoy, antes de llegar a la comida, se le antojó comer chicharrón y nos hizo parar a todos". También nos enseña fotos del presi jugando al fútbol.

Ya en La Paz, intercambianos teléfonos y nos despedimos hasta la próxima. La gran pregunta otra vez, ¿cómo volvemos al hotel sin pagar los 40 bolivianos (4 euros) que cuesta un taxi de El Alto a La Paz? Ponemos carusa y miramos a G., the bodyguard, de reojo. Él nos mira desde lejos. Pucherito otra vez. G. habla con sus compañeros y nos miran. Carusilla. G. se acerca. "¿Chicas, os llevamos?"

Y esta es la historia de cómo en la víspera de las elecciones llegamos a nuestro hotel en un coche presidencial.

Oh yeah!



miércoles, 2 de diciembre de 2009

Pues sí, llegamos a Cochabamba

De nuestro paso por Cochabamba dan fe unas cuantas fotos de todos los carteles en los que aparecía el nombre de la ciudad (que son muchos), unas molestas agujetas en los gemelos (nos dijeron que sólo había 300 escalones desde el Cristo de la Concordia... ¡fuleros!) y unas bonitas quemaduras de segundo grado en nuestras narices y escotes que acentúan nuestro grado de guirismo en este pequeño gran país.

Pues sí, llegamos a Cochabamba. No una sino dos veces. Y vamos a por la tercera (Evo querido, ¿no podías votar en la capital como todos los presidentes?) De momento, no podemos decir que la 'ciudad de la eterna primavera' nos recibiera con los brazos abiertos...


... en contra de lo que pueda parecer.

Nuestra primera incursión en Cochabamaba tuvo que ver con la época de lluvias y el mal estado de las carreteras, pero no entraremos en detalles para no herir la sensibilidad de algunos de nuestros lectores (¡hola mamá!). Lo dejaremos en que era mucho más práctico dar un rodeo y pasar por Cochabamaba para ir de Potosí a Santa Cruz que hacer el camino normal pasando por Sucre. Así que Sucre -por cierto, capital constitucional de Bolivia, de lo que se entera uno...- para otra vez. Mientras... ¿querías Cochabamba? Pues toma dos tazas.

La segunda vez ya pudimos constatar que Cochabamba es una ciudad bonita, aunque un poco descuidada, y bastante animada. Allí pudimos reencontrarnos con Doris, compañera de batallas (y de todo terreno) en el salar de Uyuni, que nos invitó a un café y pastelitos alemanes y nos regaló unas pastas para el viaje.

Y por supuesto, no nos fuimos sin realizar nuestro particular homenaje a los caídos por la causa...

Y hablando de homenajes...

Triángulo de amor bizarro


Mucho antes de llegar a Cocha (afortunadamente aquí hasta las ciudades tienen diminutivo), nos despedimos de nuestra trilliza. La despedida fue casi tan bizarra como nuestro triángulo de amor viajero y estuvo acompañada de una nebulosa que debemos achacar a los más de mil kilómetros que nos hicimos en 4x4 atravesando el desierto y sin pisar una sola carretera durante los tres días anteriores. Y al soroche, por supuesto.

En Uyuni Carla nos dijo adiós y puso rumbo a sus obligaciones...

Ains, ¡cómo te echamos de menos ruuuuuubiaaaaaa!

jueves, 26 de noviembre de 2009

En casa de Simón y Clara

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Adiós Arequipa


Salimos de Arequipa con la dulce resaca que nos dejaban los días de intensa actividad pasados en esta blanca (¿?) ciudad ubicada en medio del desierto y rodeada de volcanes: pocas horas de sueño, muchas de jarana con un grupo de cumbia psicodélica que confiamos un día triunfarán, primeras enemistades con nuestros queridos guiris, princesas de hielo, artesanía andina, cañones profundos y conventos en los que a más de uno le gustaría enclaustrarse (todo eso y más en cuatro días).


Ya en Puno, y haciéndonos eco de una canción de Los Celtas, decidimos visitar las islas del Lago Titicaca de manera responsable, intentando que el dinero revirtiera directamente en las gentes del lugar y no en ninguna agencia-vende-tours-organizados. A falta de dos minutos para que venciera el tiempo de salida (que nos gusta ir al límite), y con un poco de desconfianza al principio, terminamos por organizar el transporte con una asociación de lancheros del muelle, y tuvimos nuestras mini vacaciones en el mar en un barco capitaneado por un jovencísimo Elvis.


Llegando a Amantaní, varias mujeres de rostros curtidos, faldas multicolores y chales negros con bonitos bordados, esperaban repartirse la remesa de turistas para acogerles en sus casas durante un día. Nos examinamos mútuamente con curiosidad y, al menos por mi parte, con admiración. ¿Qué pensarán ellas de nosotros?. Pasamos la tarde subiendo empinadas cuestas, señoras cargadas con pesados fardos nos doblaban el ritmo para colocar sus artesanías antes de que los visitantes alcanzáramos la cima, para ver las ruinas incas de la Pachamama y el Pachatata. Y allí, inmersas en una realidad en la que los coches no existen, el agua en las casas es impensable y la electricidad no llega (el pueblo estaba lleno de farolas que un día funcionaron), intentábamos volver a casa al anochecer, con la única referencia de las lucecillas verdes que las luciérnagas nos brindaban. Conseguimos llegar preguntando a todo autóctono que encontramos en el camino por la casa de Simón y Clara, pisando alguna que otra chacra y gracias a la memoria fotográfica de Mari Luz.




Desayunos rústicos


Nos gustaría darle las gracias a Simón y a Clara, a Vicky, a Libia, al capitán Elvis y a la hija pequeña de la que, por cierto, sólo conseguimos ver las pulseras que ahora cada una lucimos en nuestras muñecas. Gracias por abrirnos las puertas de su vida y dejarnos formar parte de ella por un día. Gracias por esa deliciosa cena a la luz de las velas, por la acogedora habitación en la que pudimos disfrutar una auténtica velada de viernes trece con tormenta incluida, y por el agradable desayuno de despedida en el que Vicky, la hija mayor, nos ofrecía un libro para que le dedicáramos alguna frasecilla mientras nos invitaba a volver de nuevo con más amigos o cuando tuviéramos bambinos.




Adiós Vicky


Así que, para todos los que algún día tengáis la oportunidad de visitar Amantaní ya sabéis, preguntad por la casa de Simón y Clara. Pero por favor, visitadles, no les invadáis.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Yo no crucé la frontera...






Nota: Esta entrada tiene banda sonora, así que antes de empezar a leer, pincha aquí

Esta es la historia de cómo conseguimos añadir seis nuevos sellos a nuestro pasaporte y casi acabamos fichadas por la policía boliviana (o nominadas al Nobel de la Paz a la Concordia, depende de cómo se mire)

Sello 1: Llegamos por los pelos al cierre del paso fronterizo de Yunguyo (mira que nos costó aprendernos el nombre). Salimos de Perú después fingir que nos habían robado la cartera para no pagar por haber perdido el papelito que te dan en el avión, pero no cuela.

Sello 2: Entramos en Bolivia. Tabaco a 0,70 céntimos: Carla es feliz.

Sello 3: La carretera de Copacabana a La Paz está cortada y nos obligan a pasar por Perú de nuevo para cruzar por el paso de Desaguadero. Ahí conocemos a dos coreanas que tenían un visado de sólo una entrada a Bolivia, que no entienden ni una palabra de castellano y a las que nadie ha avisado que nuestro autobús saldría de Bolivia para volver a entrar una hora más tarde. Los agentes de la aduana no les dicen ni mú y de pronto las coreanas se quedan sin poder volver a Bolivia. Entonces nos autonombramos defensoras de los derechos de las coreanas del mundo y decidimos que ésta es nuestra guerra. Los policías se echan a temblar.

Sello 4: Volvemos a Perú 24 horas después de haber entrado.

Sello 5: En el paso de Desaguadero (salida de Perú) nadie dice nada porque las coreanas pueden entrar y salir de Perú cuando quieran. Respiramos hondo y cogemos fuerzas.

Sello 6: Se arma la marimorena. Los de la aduana de Bolivia dicen que las coreanas ya han gastado su visa y que tienen que sacarse otra. Entonces empezamos a discutir con diestro y siniestro. El señor TourPerú (el responsable de la agencia que nos había vendido el billete) se lava las manos y amenaza con dejarnos en tierra también a nosotras por folloneras. Entonces toda la ira acumulada durante años contra la burocracia (especialmente la de Mariu) cae sobre él. En este momento asistimos a conversaciones como ésta:
- ¿De dónde son?
- De Corea
- ¿De Japón?
- No, de Corea. Corea es un país.
- ¿Corea del Norte o del Sur?

Al final, por cabezonas, conseguimos que dos coreanas entraran de manera ilegal en Bolivia con la promesa de que, cuando llegaran a La Paz, lo arreglarían todo en su embajada. Eso sí, en el tercer control de policía que pasamos - y después de que el resto de pasajeros del bus nos empezara a mirar con mala cara por el retraso - un militar de inmigración decidió que la mejor manera de callarnos era haciendo el resto del viaje con nosotros y escoltando a las coreanas. Creo que acabaron pensando que las peligrosas éramos nosotras.

¿Física o química?

En las escasas tres horas de viaje en bus entre La Paz y Oruro recibimos unas clases magistrales de nutrición y dietética por parte de unos visionarios que, por un módico precio, conseguían que todos tus problemas de salud desaparecieran de la noche a la mañana. Estas son algunas de las perlas con las que nos ilustraron, totalmente dignas de un cochabambing:

- Los chinos viven hasta 140 años y ninguno muere de enfermedad sino de viejo.

- Si tienes las palmas de las manos blancas, tienes anemia.

- La mujer embarazada necesita dos minerales: calcio y yeso.

- La Coca Cola y la Pepsi son el peor veneno que puedes consumir en tu vida.

- Tres de cada diez personas en el mundo mueren de anemia.

- Si se te olvidan las cosas igual tienen una deficiencia mental (aquí ya nos acojonamos).

- Las piedras del riñón no son piedras, solo que la bilis se congela porque la Coca Cola que tomas está fría.

- El cuerpo necesita siete litros de agua al día.

- Las personas que beben caldo de pescado son más inteligentes ¿no me veis a mí?

- Hace dos meses fui a interne y vi que los científicos habían descubierto que la parrillada es peor que fumar tres cajetillas al día. ¿Por qué? Porque es tóxica, porque la carne está en humo y cuando te la comes te intoxica.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Por la Panamericana...

NOTA: Los acontecimientos nos sobrepasan y actualizar el blog se ha convertido prácticamente en una misión imposible. Por eso, aprovecharé la paz de La Paz para poner este pequeño cajón desastre al día. Prometemos más constancia (si Bolivia nos lo permite). Perdonen las molestias y gracias por su atención.

NOTA 2: Este post también iba a ser titulado 'La Panamericana igual no es tan buena idea' y está dedicado de Mari Luz a María, ella sabe por qué.

Y ahora, ahí va... Esta es la historia de cómo Mari Luz y yo nos empeñamos en llegar de Ayacucho a Arequipa (sí, nos hemos saltado buena parte de la historia del norte de Perú, pero todo llegará, aunque no tenga ni orden ni control) desafiando a las malas comunicaciones, al estado de las carreteras, las inclemencias del tiempo y, sobre todo, desoyendo los consejos de los lugareños.

Ayacucho está en el centro de Perú, en pleno corazón de los Andes. Fue una de las ciudades más castigadas por la violencia, tanto la de Sendero Luminoso, como por la que luego ejercieron las fuerzas de seguridad del Estado. A escuchar todas estas historias nos fuimos Mari Luz y yo, dejando a Carla en Lima. Nos veríamos dos días más tarde en Arequipa. Así de simple... o eso pensamos en ese momento.

Pues bien, después de marear al personal de información turística (al menos así conocimos a Yovana, aunque esa es otra historia que también contaremos en cuanto podamos), empeladas de compañías de buses y cualquiera que se nos cruzara por el camino, trazamos un itinerario de lo más pintoresco que dio como resultado 5 buses, una combi (furgoneta) y en torno a medio kilómetro caminando bajo la lluvia.


Dios mío, Mariu, ¿crees que llegaremos?

1. Ayacucho-San Clemente o el trayecto al que hemos bautizado 'infierno en la tierra'. Consistente en 7 horas de bus maloliente y sin calefacción atravesando nieves perpetuas hasta llegar a un lugar perdido de la Panamericana.

2. San Clemente-Ica o de cómo la aparición de un bus en medio de la oscuridad nos hizo felices durante unas horas... en las que, claro, no sabíamos lo que nos esperaba.

¡¡¡Bieeeeeeeen!!! Ya estamos en ruta... (pensábamos, ilusas de nosotras)

3. Ica-Nazca. Sí, donde las líneas, y donde nuestra frase estrella fue "No queremos ver las líneas... ¡Queremos llegar a Arequipa!".

4. Nazca- Chala. ¿La única solución? Una combi (=furgoneta) que saldría hacia Chala tan pronto como se llenara. Y allí que nos fuimos... Al menos ya era de día.

Esto es Chala, donde si no tienes cuidado, chalas....


Chala, paraíso en la tierra...

5. Chala- ¿Arequipa?. Y he aquí la parte más apasionante del viaje. Para empezar, nosotras cantamos victoria nada más llegar cuando nos dijeron que salía un bus a las 10 de la mañana directo a Arequipa (eran las 9 y media). Hasta desayunar pudimos. Eso sí, la tensión acumulada (y el catarro, todo hay que decirlo) hizo que en el preciso instante de pagar el desayuno y subir corriendo al autobus, me empezara a sangrar la nariz. Cortar la hemorragia fue fácil, pero no así limpiarse las manchas de las manos que parecían las de, valga la comparación, una yonki.

No había pasado una hora de viaje cuando descubrimos lo que era un 'infierno en la tierra' (=una carretera en obras en pleno desierto entre las montañas y el mar bajo una lluvia incesante). Y como vale más una imagen que mil palabras, ahí tenéis...

Una cosas no se puede negar: las vistas eran impresionantes


Nos quedamos con la duda sobre si existía pavimento o no debajo del barro

Los 'machos' bajaron para rellenar con piedras las huellas de los
buses que habían pasado antes por ahí. A las 'damas' no nos dejaron


¿Alguna vez os han dicho que os pongáis todos a la izquierda del bus para que no se despeñe? Pues a nosotras sí. Al final alguien entró en razón y nos hizo bajar a todos, incluyendo a las chicas con tacones y merceditas (que no éramos nosotras). Ese del fondo es nuestro bus

Mari Luz, ¿cómo se te ha quedado el ojo? (El ojo no se, pero los zapatos...)


Haciendo balance podríamos decir que el conductor del bus nos salvó la vida. Todos le estuvimos muy agradecidos hasta...

6. Un lugar a dos horas de Arequipa-Arequipa. Se para el bus...

-Disculpe, ¿por qué estamos parados?
-Se ha roto el motor
-¿Cómo? ¿Y van a poder arreglarlo ahora?
-No, viene un bus de Arequipa a recogernos
-(NOTA MENTAL: dos horas desde Arequipa + dos horas hasta Arequipa= 4) ¡¡¡Chao pescao!!!

Y estás señortias más otros 15 pasajeros más paramos un bus en medio de la carretera que nos llevó hasta Arequipa. Tiempo total: 26 horas

jueves, 12 de noviembre de 2009

El bus


¿Recordáis ese programa de Antena 3 el que un grupo de gente se metía a vivir en un bus? Pues bien, nosotras hemos encontrado uno en el que nos quedaríamos encantadas (y sé que muchos de vosotros también).

Lo cierto es que no sé cómo no lo vimos venir cuando compramos un billete en una empresa llamada GH Bus para hacer el recorrido entre -no lo perdamos de vista- Moyobamba y Tarapoto. La verdad es que Carla y yo cerramos el ojo en cuanto pillamos el asiento y cuando ya estábamos soñando con la selva Mariu nos zarandeó para, con un gesto de sorpresa total, señalarnos la televisión. Entonces me quité los cascos y descubrí maravillada a Rocío Jurado cantando a dúo con Raphael uno de los himnos de los últimos meses: Como yo te amo. Era una grabación de un especial de Antena 3 (con mosca incluida) en la que esta pareja de genios cantaba esa maravilla de canción.

Como no pudimos hacer otra cosas que cantarla en voz en grito (sin ningún tipo de respeto hacia nuestros compañeros de viaje, que llevaban 26 horas metidos en el bus), el azafato se acercó y nos dijo la gran frase: "¿Queréis que os ponga el karaoke y la cantáis?". En esos momentos nos acordamos especialmente de Sofía y Guillermo, que seguro que no hubieran dejado pasar la oportunidad y juramos amor eterno a una compañía de bus que lleva karaoke. No nos atrevimos pero tampoco nos hizo falta micro para corear el resto de perlas del vídeo entre las que se encontraba Nino Bravo y una actuación de David Civera en 'Lluvia de estrellas' imitando a El dúo Dinámico.

A la vuelta, GH bus nos obsequió con 'Un velero llamado libertad' y entonces supimos que nunca podríamos coger un autobús de otra compañía.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Estamos felices de encontranos hoy aquí (y nos nos preguntes más por qué)

He aquí un breve resumen de los motivos (para desengrasar después ponernos sentimentales en el post anterior):

Comilonas varias en buena compañia


Orquídeas salvajes


Coca (para el soroche, malpensados)


Nuevas amistades


Transporte rápido y cómodo



Marcos incomparables


Bonitos hoteles


Y bailes. Muchos bailes

Ya corre en nuestras venas la pasión y nace en nosotras una ilusión...



fuimostu (homenaje desde Perú)

Pusimos a mal tiempo buena cara y le dedicamos el "finquito feliz" (cántese sobre la melodía del clásico básico 'cumpleaños feliz') a una de las pocas personas a la que han despedido dos veces el día de su cumpleaños.

Hicimos de tripas corazón y nos desgañitamos cantando (como no) nuestra particular versión de la célebre canción de Miguel Rios: "A los hijos del rock and Roll... DES-PE-DI-DOS!!!!!"

Nos convencimos de que no hay mal que por bien no venga y alargamos "la semana que vivimos peligrosamente" convirtiéndola en "el mes que destrozamos nuestro hígado" (bodorriak de la princesa Jasmin por medio)

Nos compramos unos billetes de avión y nos desperdigamos por el mundo. Así, descubrimos que nuestro don de la omnipresencia no se limitaba a Malasaña...


Sí señores, Ken Niimura en la propia 'Lima de los gañanes'


Hace unos días, en pleno periplo peruano, nos despertamos con una punzada en el estómago: nuestra Cochabamba mater sucumbía en la mesa de operaciones dejando un cadáver exquisito.

Aún así, dejamos que nuestra pena descansara su jet lag y decidimos recurrir a la ironía a modo de homenaje.

Cadáveres exquisitos de tres ex empleadas malditas
sobre la mesa de una cantina de Chachapoyas

Pero ayer, cuando por fin pudimos ver este vídeo después de varios días sin apenas conexión, no pudimos evitar que se nos escapara una lagrimilla.


Al principio era de la risa...




Hasta la vista

Tres suspiros limeños




Lima es un monstruo de ocho millones de habitantes en el que nunca sale el sol y donde el humo de los coches se te mete por la garganta pero de la que nos llevamos muy pero que muy buena impresión y no sólo gracias al postre que da título a esta entrada. Ahí va lo mejorcito de nuestra estancia.

1. Nos encantan los mercados

Y el Mercado Central de Lima más. Un montón de puestos en los que puedes comprar pollo, fruta o pescado y también comer un menú con ají de gallina por cinco soles (1,25 euros) mientras charlas con la gente. Está en medio del barrio chino donde hay un montón de Chifas -así se llama aquí a los restaurantes chinos- y de puestos donde se puede encontrar desde un juego de cuchillos a una tienda sólo de tuppers.

2. Domingo en Chorrillos

Como si fueramos los Alcántara en Benidorm. Así nos fuimos a festejar el domingo al puerto de Chorrillos con Cris, Felipe y María donde nos pusimos hasta arriba de comer ceviche, arroz con marisco y pescaíto frito. Familia feliz y planazo de domingo.


3. Pura Lima, pura Cumbia

¿Cómo hemos podido vivir tantos años sin saber que amamos la cumbia? En medio de la Semana Grande de Lima nos vimos atrapadas por el festival Amo Amazonía donde descubrimos que nos encanta este género en todas sus versiones: la cumbia clásica de los Mirlos, la cumbia psicodélica de Los fabulosos Chapilacs (con los que esperamos salir de marcha por Arequipa), la cumbia Ska de Barrio Calavera y, sobre todo, la cumbia rock de Bareto y el TEMAZO que canta todo Perú. Así que después de escuchar cumbia en las combis, los taxis, las discotecas y los restaurantes, no hemos podido hacer otra cosa que rendirnos a sus pies, especialmente a los de Grupo 5, aunque no hayamos podido verlos aún en vivo. Ésta es una de nuestras favoritas, de verdad que la letra no tiene despedicio.



viernes, 30 de octubre de 2009

Todo lo que no debes hacer cuando llegues a Lima

El amigo Jimi

Cuando vas a viajar todo el mundo te recomienda tomar ciertas precauciones. Cuando el destino elegido se ubica en algún punto de América Latina, las advertencias se tornan abrumadoras. Tooooodo el mundo, haya visitado o no el país, cree saber los peligros que te acecharán desde el momento en el que pises suelo extranjero y con los que deberás lidiar a cada paso.


Y así iba a ser mi llegada a Lima: mujer, sola, joven, rubia, ojos azules y cargada de maletas aterriza en el aeropuerto internacional Jorge Chávez a la una de la madrugada. Uno de los más insistentes "no debes" que había oído de familiares, amigos, guías de viaje y conocedores del tema era el asunto de los taxis. Que si nunca cojas tal, que a mi amigo le pasó cual, que a menganito le sacarón patatán. Viendo el panorama, decidí amigarme con un simpático limeño (tranquila mamá, sin ninguna intención de ligoteo) que hacía el mismo recorrido que yo, al menos para no llegar sola.


El resultado, acabar haciendo todo lo que no debía: irme con un desconocido, entrar en su casa y que su primo, supuesto taxista, me llevara a la otra punta de Lima. En mi defensa tengo que decir que en todo momento me sentí muy segura, que me cedieron el sitio de delante mientras Jimi y su familia se hacinaban detrás, que me invitaron cordialmente a conocer su hogar y que el primo, aunque era un personaje, me cobró 10 soles menos por el trayecto.


Ahora seguimos transgrediendo normas, pero las tres juntas que da más seguridad. En Chachas, un pueblo a 3000 metros del departamento de las orquídeas, sin temor alguno al soroche, bebemos Cuzqueñas como campeonas, yo fumo como siempre y comomemos como si fuera la última cena.

lunes, 26 de octubre de 2009

La realidad de Lima















Rosa es una niña que si algun día llegara a tener una cámara de fotos y alguien le diera unas nociones básicas, seguramente podría ser fotógrafa. Por desgracia, su vida se reduce a las Lomas de Carabayllo, un barrio que se pierde en la inmensidad de asentamientos que rodean el pequeño oásis que suponen los barrios céntricos de Lima. Un paisaje desolador de minas y vertederos ilegales, polución asfixiante, calles sin asfaltar y un polvo constante que hace que te cueste respirar y que la suciedad se te pegue a cada paso.















Tuvimos la oportunidad de conocer esta otra realidad con una ONG que realiza talleres para niños con riesgo de empezar a trabajar demasiado pronto. Pudimos ver cómo con muy pocos medios, realizaban un mini peródico en el taller de prensa, aporreaban tambores en el taller de música y se emocionaban cuando consiguieron la pirámide en el taller de acrobacia. Aquí las plumillas les explicaron las diferencias entre una noticia y un reportaje mientras una veintena de ojos muy negros y muy atentos nos acribillaban a preguntas. Rosa sólo quería que le dejara la cámara para hacer fotos de la novedosa visita.















Foto de Rosa

Se te queda una sensación agridulce a la vuelta. Dulce por tener la suerte de llegar a conocer a todos esos niños (Rosa, Joseph, Ierson, Luis, Leslie, Preciosa, Kimberly) que te dan tanto teniendo tan poco. Agria por empezar a ser conscientes de que más de la mitad de la población limeña vive en esa situación.

domingo, 25 de octubre de 2009

Lesiones históricas

Parece que lo que le hicieron a Pizarro fue algo más que un par de lesiones históricas

El otro día Cris contó 'la historia del pie', un apasionante relato de cómo fue atropellada por un coche en Inglaterra y acabó llegando tarde a la boda de su hermana en Francia. Además de apasionante, es la historia más larga del mundo.

Una vez vi cómo se la contaba a un grupo de tuna que nos encontramos en Edimburgo... tuno por tuno. Desde entonces la he escuchado tropecientas veces más en otras tropecientas ciudades distintas en las que he estado con ella. Esta vez en Lima.

Apoyada en sus rodillas, mientras el sueño me iba venciendo, me pareció que empiezan a olvidársele algunos detalles. Es la mejor anfitriona del mundo...

Bonus track: De cómo descubrimos que cómodo es barato

Tres españolas inquietas en una tienda de móviles: "Disculpe, queríamos que nos enseñara el celular más barato"

Señorita de la tienda: "¿El más cómodo?"

Tres españolas a coro: "¡¡¡¡¡No!!!!! ¡¡¡¡¡El más barato!!!!!"

Señorita de la tienda esbozando media sonrisa: "Muy bien, ahora les enseño el celular más CÓMODO"

Así que ya tenemos un cómodo celular que le daremos con gusto a aquel que nos lo pida si nos da la gana.

viernes, 23 de octubre de 2009

Salimos de Cochabamba

Meeting María... ¡en Lima!

Salimos de Cochabamba sin anestesia pero sin dolor. Mes y medio más tarde y con más de 10.000 kilómetros de tierra (y mucho mar) por medio, levantamos cuzqueñas (ver post anterior) brindando por la nueva era, casualidades de la vida, con la hija del ex jefe.

Nos contaban que Perú tiene un cierto regustillo a lima limón, pero no nos avisaron de la humedad que se pega a los huesos, que preguntar la hora era el incio de una animada conversación apretados unos contra otros en la combi o que los platos del mercado, símplemente rebosan.

¿Podremos con todo? (respuesta: sí)

Pero salimos de Cochabamba para hablaros de muchas otras cosas y de muchas otras personas que ya hemos conocido y las que nos quedan por conocer. Os hablaremos de Carlos, un apu grandullón, tan devoto como irónico, que vivió en sus propias carnes unos sucesos que siguen agitando Perú, aunque muchos peruanos no se hayan dado cuenta. También de los niños de las Lomas, el futuro de una comunidad donde se intenta reconstruir la maltrecha ciudadanía a través del arte.

No nos perdáis de vista. Dentro de unas semanas llegaremos a la verdadera Cochabamba y comprobaremos si es verdad que algún día salimos de Cochabamba...

P.D. Proximamente, la tercera en discordia contará cómo inauguró su estancia aquí haciendo todo lo que no se debe hacer lejos de tu casa

P.D. Os echamos de menos. Yo en especial a una persona....

jueves, 22 de octubre de 2009

Ya estamos aquí


Cuando los españoles se establecieron en Perú y quisieron fundar una capital para su imperio, preguntaron a los nativos cuál era el mejor emplazamiento. Ellos, humillados por la conquista pero bastante más listos que los españoles, en vez de señalar la preciosa ciudad de Cuzco (capital del imperio Inca) les indicaron un lugar frío, cerca del desierto, en el que difícilmente se podía cultivar y casi siempre cubierto por la garúa, una especie de bruma que hace que no se vea el azul del cielo. Y ahí -aquí- fundaron Lima, la capital peruana y primera parada de este viaje que no tenemos muy claro dónde nos va a llevar y que empezamos a planear cuando salimos de Cochabamba.

Esta es la historia que nos ha contado hoy Felipe, uno de nuestros anfitriones, en la plaza de Armas limeña. Llevamos tres días de viaje y hemos visitado el centro, Miraflores y Barranco (el barrio 'bohemio') donde nos estamos quedando a dormir.

De momento, hemos elegido la Cuzqueña como nuestra cerveza oficial y ya hemos jurado amor eterno a los sandwich (aquí llamados sanduch) de un sitio llamado 'Monstruo'. Bueno, a la comida peruana en general aunque aún no hemos probado el ceviche que trae a Mariu de cabeza.

El caos limeño nos sienta bastante bien, con combis llenas hasta arriba que paran donde les apetece, tráfico sin ningún tipo de orden ni concierto y gente que nos habla toooodo el rato, muchos de ellos en inglés. Porque, no nos engañemos, las tres juntas llamamos bastante la atención.

Ahí va nuestra primera foto para daros envidia: en Miraflores, con la playa de fondo.