domingo, 22 de noviembre de 2009

Yo no crucé la frontera...






Nota: Esta entrada tiene banda sonora, así que antes de empezar a leer, pincha aquí

Esta es la historia de cómo conseguimos añadir seis nuevos sellos a nuestro pasaporte y casi acabamos fichadas por la policía boliviana (o nominadas al Nobel de la Paz a la Concordia, depende de cómo se mire)

Sello 1: Llegamos por los pelos al cierre del paso fronterizo de Yunguyo (mira que nos costó aprendernos el nombre). Salimos de Perú después fingir que nos habían robado la cartera para no pagar por haber perdido el papelito que te dan en el avión, pero no cuela.

Sello 2: Entramos en Bolivia. Tabaco a 0,70 céntimos: Carla es feliz.

Sello 3: La carretera de Copacabana a La Paz está cortada y nos obligan a pasar por Perú de nuevo para cruzar por el paso de Desaguadero. Ahí conocemos a dos coreanas que tenían un visado de sólo una entrada a Bolivia, que no entienden ni una palabra de castellano y a las que nadie ha avisado que nuestro autobús saldría de Bolivia para volver a entrar una hora más tarde. Los agentes de la aduana no les dicen ni mú y de pronto las coreanas se quedan sin poder volver a Bolivia. Entonces nos autonombramos defensoras de los derechos de las coreanas del mundo y decidimos que ésta es nuestra guerra. Los policías se echan a temblar.

Sello 4: Volvemos a Perú 24 horas después de haber entrado.

Sello 5: En el paso de Desaguadero (salida de Perú) nadie dice nada porque las coreanas pueden entrar y salir de Perú cuando quieran. Respiramos hondo y cogemos fuerzas.

Sello 6: Se arma la marimorena. Los de la aduana de Bolivia dicen que las coreanas ya han gastado su visa y que tienen que sacarse otra. Entonces empezamos a discutir con diestro y siniestro. El señor TourPerú (el responsable de la agencia que nos había vendido el billete) se lava las manos y amenaza con dejarnos en tierra también a nosotras por folloneras. Entonces toda la ira acumulada durante años contra la burocracia (especialmente la de Mariu) cae sobre él. En este momento asistimos a conversaciones como ésta:
- ¿De dónde son?
- De Corea
- ¿De Japón?
- No, de Corea. Corea es un país.
- ¿Corea del Norte o del Sur?

Al final, por cabezonas, conseguimos que dos coreanas entraran de manera ilegal en Bolivia con la promesa de que, cuando llegaran a La Paz, lo arreglarían todo en su embajada. Eso sí, en el tercer control de policía que pasamos - y después de que el resto de pasajeros del bus nos empezara a mirar con mala cara por el retraso - un militar de inmigración decidió que la mejor manera de callarnos era haciendo el resto del viaje con nosotros y escoltando a las coreanas. Creo que acabaron pensando que las peligrosas éramos nosotras.

3 comentarios:

  1. Seis nuevos sellos, estupendo, así llenareis el album rápido, bueno si teneis repes cambiais conmigo, vale.
    La anecdota de las coreanas es buenísima y mira por donde ya teneis otro país para visitar, Corea, porque supongo que lo menos que habrán hecho es invitaros no?

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  2. Jajajajaja Carlita justiciera????? Armando follón???????? Veo que ni sudamérica te cambia wapix. Un beso para toda y te extrañamos mucho lokarda!!!

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