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lunes, 16 de noviembre de 2009

Por la Panamericana...

NOTA: Los acontecimientos nos sobrepasan y actualizar el blog se ha convertido prácticamente en una misión imposible. Por eso, aprovecharé la paz de La Paz para poner este pequeño cajón desastre al día. Prometemos más constancia (si Bolivia nos lo permite). Perdonen las molestias y gracias por su atención.

NOTA 2: Este post también iba a ser titulado 'La Panamericana igual no es tan buena idea' y está dedicado de Mari Luz a María, ella sabe por qué.

Y ahora, ahí va... Esta es la historia de cómo Mari Luz y yo nos empeñamos en llegar de Ayacucho a Arequipa (sí, nos hemos saltado buena parte de la historia del norte de Perú, pero todo llegará, aunque no tenga ni orden ni control) desafiando a las malas comunicaciones, al estado de las carreteras, las inclemencias del tiempo y, sobre todo, desoyendo los consejos de los lugareños.

Ayacucho está en el centro de Perú, en pleno corazón de los Andes. Fue una de las ciudades más castigadas por la violencia, tanto la de Sendero Luminoso, como por la que luego ejercieron las fuerzas de seguridad del Estado. A escuchar todas estas historias nos fuimos Mari Luz y yo, dejando a Carla en Lima. Nos veríamos dos días más tarde en Arequipa. Así de simple... o eso pensamos en ese momento.

Pues bien, después de marear al personal de información turística (al menos así conocimos a Yovana, aunque esa es otra historia que también contaremos en cuanto podamos), empeladas de compañías de buses y cualquiera que se nos cruzara por el camino, trazamos un itinerario de lo más pintoresco que dio como resultado 5 buses, una combi (furgoneta) y en torno a medio kilómetro caminando bajo la lluvia.


Dios mío, Mariu, ¿crees que llegaremos?

1. Ayacucho-San Clemente o el trayecto al que hemos bautizado 'infierno en la tierra'. Consistente en 7 horas de bus maloliente y sin calefacción atravesando nieves perpetuas hasta llegar a un lugar perdido de la Panamericana.

2. San Clemente-Ica o de cómo la aparición de un bus en medio de la oscuridad nos hizo felices durante unas horas... en las que, claro, no sabíamos lo que nos esperaba.

¡¡¡Bieeeeeeeen!!! Ya estamos en ruta... (pensábamos, ilusas de nosotras)

3. Ica-Nazca. Sí, donde las líneas, y donde nuestra frase estrella fue "No queremos ver las líneas... ¡Queremos llegar a Arequipa!".

4. Nazca- Chala. ¿La única solución? Una combi (=furgoneta) que saldría hacia Chala tan pronto como se llenara. Y allí que nos fuimos... Al menos ya era de día.

Esto es Chala, donde si no tienes cuidado, chalas....


Chala, paraíso en la tierra...

5. Chala- ¿Arequipa?. Y he aquí la parte más apasionante del viaje. Para empezar, nosotras cantamos victoria nada más llegar cuando nos dijeron que salía un bus a las 10 de la mañana directo a Arequipa (eran las 9 y media). Hasta desayunar pudimos. Eso sí, la tensión acumulada (y el catarro, todo hay que decirlo) hizo que en el preciso instante de pagar el desayuno y subir corriendo al autobus, me empezara a sangrar la nariz. Cortar la hemorragia fue fácil, pero no así limpiarse las manchas de las manos que parecían las de, valga la comparación, una yonki.

No había pasado una hora de viaje cuando descubrimos lo que era un 'infierno en la tierra' (=una carretera en obras en pleno desierto entre las montañas y el mar bajo una lluvia incesante). Y como vale más una imagen que mil palabras, ahí tenéis...

Una cosas no se puede negar: las vistas eran impresionantes


Nos quedamos con la duda sobre si existía pavimento o no debajo del barro

Los 'machos' bajaron para rellenar con piedras las huellas de los
buses que habían pasado antes por ahí. A las 'damas' no nos dejaron


¿Alguna vez os han dicho que os pongáis todos a la izquierda del bus para que no se despeñe? Pues a nosotras sí. Al final alguien entró en razón y nos hizo bajar a todos, incluyendo a las chicas con tacones y merceditas (que no éramos nosotras). Ese del fondo es nuestro bus

Mari Luz, ¿cómo se te ha quedado el ojo? (El ojo no se, pero los zapatos...)


Haciendo balance podríamos decir que el conductor del bus nos salvó la vida. Todos le estuvimos muy agradecidos hasta...

6. Un lugar a dos horas de Arequipa-Arequipa. Se para el bus...

-Disculpe, ¿por qué estamos parados?
-Se ha roto el motor
-¿Cómo? ¿Y van a poder arreglarlo ahora?
-No, viene un bus de Arequipa a recogernos
-(NOTA MENTAL: dos horas desde Arequipa + dos horas hasta Arequipa= 4) ¡¡¡Chao pescao!!!

Y estás señortias más otros 15 pasajeros más paramos un bus en medio de la carretera que nos llevó hasta Arequipa. Tiempo total: 26 horas