jueves, 26 de noviembre de 2009

En casa de Simón y Clara

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Adiós Arequipa


Salimos de Arequipa con la dulce resaca que nos dejaban los días de intensa actividad pasados en esta blanca (¿?) ciudad ubicada en medio del desierto y rodeada de volcanes: pocas horas de sueño, muchas de jarana con un grupo de cumbia psicodélica que confiamos un día triunfarán, primeras enemistades con nuestros queridos guiris, princesas de hielo, artesanía andina, cañones profundos y conventos en los que a más de uno le gustaría enclaustrarse (todo eso y más en cuatro días).


Ya en Puno, y haciéndonos eco de una canción de Los Celtas, decidimos visitar las islas del Lago Titicaca de manera responsable, intentando que el dinero revirtiera directamente en las gentes del lugar y no en ninguna agencia-vende-tours-organizados. A falta de dos minutos para que venciera el tiempo de salida (que nos gusta ir al límite), y con un poco de desconfianza al principio, terminamos por organizar el transporte con una asociación de lancheros del muelle, y tuvimos nuestras mini vacaciones en el mar en un barco capitaneado por un jovencísimo Elvis.


Llegando a Amantaní, varias mujeres de rostros curtidos, faldas multicolores y chales negros con bonitos bordados, esperaban repartirse la remesa de turistas para acogerles en sus casas durante un día. Nos examinamos mútuamente con curiosidad y, al menos por mi parte, con admiración. ¿Qué pensarán ellas de nosotros?. Pasamos la tarde subiendo empinadas cuestas, señoras cargadas con pesados fardos nos doblaban el ritmo para colocar sus artesanías antes de que los visitantes alcanzáramos la cima, para ver las ruinas incas de la Pachamama y el Pachatata. Y allí, inmersas en una realidad en la que los coches no existen, el agua en las casas es impensable y la electricidad no llega (el pueblo estaba lleno de farolas que un día funcionaron), intentábamos volver a casa al anochecer, con la única referencia de las lucecillas verdes que las luciérnagas nos brindaban. Conseguimos llegar preguntando a todo autóctono que encontramos en el camino por la casa de Simón y Clara, pisando alguna que otra chacra y gracias a la memoria fotográfica de Mari Luz.




Desayunos rústicos


Nos gustaría darle las gracias a Simón y a Clara, a Vicky, a Libia, al capitán Elvis y a la hija pequeña de la que, por cierto, sólo conseguimos ver las pulseras que ahora cada una lucimos en nuestras muñecas. Gracias por abrirnos las puertas de su vida y dejarnos formar parte de ella por un día. Gracias por esa deliciosa cena a la luz de las velas, por la acogedora habitación en la que pudimos disfrutar una auténtica velada de viernes trece con tormenta incluida, y por el agradable desayuno de despedida en el que Vicky, la hija mayor, nos ofrecía un libro para que le dedicáramos alguna frasecilla mientras nos invitaba a volver de nuevo con más amigos o cuando tuviéramos bambinos.




Adiós Vicky


Así que, para todos los que algún día tengáis la oportunidad de visitar Amantaní ya sabéis, preguntad por la casa de Simón y Clara. Pero por favor, visitadles, no les invadáis.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Yo no crucé la frontera...






Nota: Esta entrada tiene banda sonora, así que antes de empezar a leer, pincha aquí

Esta es la historia de cómo conseguimos añadir seis nuevos sellos a nuestro pasaporte y casi acabamos fichadas por la policía boliviana (o nominadas al Nobel de la Paz a la Concordia, depende de cómo se mire)

Sello 1: Llegamos por los pelos al cierre del paso fronterizo de Yunguyo (mira que nos costó aprendernos el nombre). Salimos de Perú después fingir que nos habían robado la cartera para no pagar por haber perdido el papelito que te dan en el avión, pero no cuela.

Sello 2: Entramos en Bolivia. Tabaco a 0,70 céntimos: Carla es feliz.

Sello 3: La carretera de Copacabana a La Paz está cortada y nos obligan a pasar por Perú de nuevo para cruzar por el paso de Desaguadero. Ahí conocemos a dos coreanas que tenían un visado de sólo una entrada a Bolivia, que no entienden ni una palabra de castellano y a las que nadie ha avisado que nuestro autobús saldría de Bolivia para volver a entrar una hora más tarde. Los agentes de la aduana no les dicen ni mú y de pronto las coreanas se quedan sin poder volver a Bolivia. Entonces nos autonombramos defensoras de los derechos de las coreanas del mundo y decidimos que ésta es nuestra guerra. Los policías se echan a temblar.

Sello 4: Volvemos a Perú 24 horas después de haber entrado.

Sello 5: En el paso de Desaguadero (salida de Perú) nadie dice nada porque las coreanas pueden entrar y salir de Perú cuando quieran. Respiramos hondo y cogemos fuerzas.

Sello 6: Se arma la marimorena. Los de la aduana de Bolivia dicen que las coreanas ya han gastado su visa y que tienen que sacarse otra. Entonces empezamos a discutir con diestro y siniestro. El señor TourPerú (el responsable de la agencia que nos había vendido el billete) se lava las manos y amenaza con dejarnos en tierra también a nosotras por folloneras. Entonces toda la ira acumulada durante años contra la burocracia (especialmente la de Mariu) cae sobre él. En este momento asistimos a conversaciones como ésta:
- ¿De dónde son?
- De Corea
- ¿De Japón?
- No, de Corea. Corea es un país.
- ¿Corea del Norte o del Sur?

Al final, por cabezonas, conseguimos que dos coreanas entraran de manera ilegal en Bolivia con la promesa de que, cuando llegaran a La Paz, lo arreglarían todo en su embajada. Eso sí, en el tercer control de policía que pasamos - y después de que el resto de pasajeros del bus nos empezara a mirar con mala cara por el retraso - un militar de inmigración decidió que la mejor manera de callarnos era haciendo el resto del viaje con nosotros y escoltando a las coreanas. Creo que acabaron pensando que las peligrosas éramos nosotras.

¿Física o química?

En las escasas tres horas de viaje en bus entre La Paz y Oruro recibimos unas clases magistrales de nutrición y dietética por parte de unos visionarios que, por un módico precio, conseguían que todos tus problemas de salud desaparecieran de la noche a la mañana. Estas son algunas de las perlas con las que nos ilustraron, totalmente dignas de un cochabambing:

- Los chinos viven hasta 140 años y ninguno muere de enfermedad sino de viejo.

- Si tienes las palmas de las manos blancas, tienes anemia.

- La mujer embarazada necesita dos minerales: calcio y yeso.

- La Coca Cola y la Pepsi son el peor veneno que puedes consumir en tu vida.

- Tres de cada diez personas en el mundo mueren de anemia.

- Si se te olvidan las cosas igual tienen una deficiencia mental (aquí ya nos acojonamos).

- Las piedras del riñón no son piedras, solo que la bilis se congela porque la Coca Cola que tomas está fría.

- El cuerpo necesita siete litros de agua al día.

- Las personas que beben caldo de pescado son más inteligentes ¿no me veis a mí?

- Hace dos meses fui a interne y vi que los científicos habían descubierto que la parrillada es peor que fumar tres cajetillas al día. ¿Por qué? Porque es tóxica, porque la carne está en humo y cuando te la comes te intoxica.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Por la Panamericana...

NOTA: Los acontecimientos nos sobrepasan y actualizar el blog se ha convertido prácticamente en una misión imposible. Por eso, aprovecharé la paz de La Paz para poner este pequeño cajón desastre al día. Prometemos más constancia (si Bolivia nos lo permite). Perdonen las molestias y gracias por su atención.

NOTA 2: Este post también iba a ser titulado 'La Panamericana igual no es tan buena idea' y está dedicado de Mari Luz a María, ella sabe por qué.

Y ahora, ahí va... Esta es la historia de cómo Mari Luz y yo nos empeñamos en llegar de Ayacucho a Arequipa (sí, nos hemos saltado buena parte de la historia del norte de Perú, pero todo llegará, aunque no tenga ni orden ni control) desafiando a las malas comunicaciones, al estado de las carreteras, las inclemencias del tiempo y, sobre todo, desoyendo los consejos de los lugareños.

Ayacucho está en el centro de Perú, en pleno corazón de los Andes. Fue una de las ciudades más castigadas por la violencia, tanto la de Sendero Luminoso, como por la que luego ejercieron las fuerzas de seguridad del Estado. A escuchar todas estas historias nos fuimos Mari Luz y yo, dejando a Carla en Lima. Nos veríamos dos días más tarde en Arequipa. Así de simple... o eso pensamos en ese momento.

Pues bien, después de marear al personal de información turística (al menos así conocimos a Yovana, aunque esa es otra historia que también contaremos en cuanto podamos), empeladas de compañías de buses y cualquiera que se nos cruzara por el camino, trazamos un itinerario de lo más pintoresco que dio como resultado 5 buses, una combi (furgoneta) y en torno a medio kilómetro caminando bajo la lluvia.


Dios mío, Mariu, ¿crees que llegaremos?

1. Ayacucho-San Clemente o el trayecto al que hemos bautizado 'infierno en la tierra'. Consistente en 7 horas de bus maloliente y sin calefacción atravesando nieves perpetuas hasta llegar a un lugar perdido de la Panamericana.

2. San Clemente-Ica o de cómo la aparición de un bus en medio de la oscuridad nos hizo felices durante unas horas... en las que, claro, no sabíamos lo que nos esperaba.

¡¡¡Bieeeeeeeen!!! Ya estamos en ruta... (pensábamos, ilusas de nosotras)

3. Ica-Nazca. Sí, donde las líneas, y donde nuestra frase estrella fue "No queremos ver las líneas... ¡Queremos llegar a Arequipa!".

4. Nazca- Chala. ¿La única solución? Una combi (=furgoneta) que saldría hacia Chala tan pronto como se llenara. Y allí que nos fuimos... Al menos ya era de día.

Esto es Chala, donde si no tienes cuidado, chalas....


Chala, paraíso en la tierra...

5. Chala- ¿Arequipa?. Y he aquí la parte más apasionante del viaje. Para empezar, nosotras cantamos victoria nada más llegar cuando nos dijeron que salía un bus a las 10 de la mañana directo a Arequipa (eran las 9 y media). Hasta desayunar pudimos. Eso sí, la tensión acumulada (y el catarro, todo hay que decirlo) hizo que en el preciso instante de pagar el desayuno y subir corriendo al autobus, me empezara a sangrar la nariz. Cortar la hemorragia fue fácil, pero no así limpiarse las manchas de las manos que parecían las de, valga la comparación, una yonki.

No había pasado una hora de viaje cuando descubrimos lo que era un 'infierno en la tierra' (=una carretera en obras en pleno desierto entre las montañas y el mar bajo una lluvia incesante). Y como vale más una imagen que mil palabras, ahí tenéis...

Una cosas no se puede negar: las vistas eran impresionantes


Nos quedamos con la duda sobre si existía pavimento o no debajo del barro

Los 'machos' bajaron para rellenar con piedras las huellas de los
buses que habían pasado antes por ahí. A las 'damas' no nos dejaron


¿Alguna vez os han dicho que os pongáis todos a la izquierda del bus para que no se despeñe? Pues a nosotras sí. Al final alguien entró en razón y nos hizo bajar a todos, incluyendo a las chicas con tacones y merceditas (que no éramos nosotras). Ese del fondo es nuestro bus

Mari Luz, ¿cómo se te ha quedado el ojo? (El ojo no se, pero los zapatos...)


Haciendo balance podríamos decir que el conductor del bus nos salvó la vida. Todos le estuvimos muy agradecidos hasta...

6. Un lugar a dos horas de Arequipa-Arequipa. Se para el bus...

-Disculpe, ¿por qué estamos parados?
-Se ha roto el motor
-¿Cómo? ¿Y van a poder arreglarlo ahora?
-No, viene un bus de Arequipa a recogernos
-(NOTA MENTAL: dos horas desde Arequipa + dos horas hasta Arequipa= 4) ¡¡¡Chao pescao!!!

Y estás señortias más otros 15 pasajeros más paramos un bus en medio de la carretera que nos llevó hasta Arequipa. Tiempo total: 26 horas

jueves, 12 de noviembre de 2009

El bus


¿Recordáis ese programa de Antena 3 el que un grupo de gente se metía a vivir en un bus? Pues bien, nosotras hemos encontrado uno en el que nos quedaríamos encantadas (y sé que muchos de vosotros también).

Lo cierto es que no sé cómo no lo vimos venir cuando compramos un billete en una empresa llamada GH Bus para hacer el recorrido entre -no lo perdamos de vista- Moyobamba y Tarapoto. La verdad es que Carla y yo cerramos el ojo en cuanto pillamos el asiento y cuando ya estábamos soñando con la selva Mariu nos zarandeó para, con un gesto de sorpresa total, señalarnos la televisión. Entonces me quité los cascos y descubrí maravillada a Rocío Jurado cantando a dúo con Raphael uno de los himnos de los últimos meses: Como yo te amo. Era una grabación de un especial de Antena 3 (con mosca incluida) en la que esta pareja de genios cantaba esa maravilla de canción.

Como no pudimos hacer otra cosas que cantarla en voz en grito (sin ningún tipo de respeto hacia nuestros compañeros de viaje, que llevaban 26 horas metidos en el bus), el azafato se acercó y nos dijo la gran frase: "¿Queréis que os ponga el karaoke y la cantáis?". En esos momentos nos acordamos especialmente de Sofía y Guillermo, que seguro que no hubieran dejado pasar la oportunidad y juramos amor eterno a una compañía de bus que lleva karaoke. No nos atrevimos pero tampoco nos hizo falta micro para corear el resto de perlas del vídeo entre las que se encontraba Nino Bravo y una actuación de David Civera en 'Lluvia de estrellas' imitando a El dúo Dinámico.

A la vuelta, GH bus nos obsequió con 'Un velero llamado libertad' y entonces supimos que nunca podríamos coger un autobús de otra compañía.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Estamos felices de encontranos hoy aquí (y nos nos preguntes más por qué)

He aquí un breve resumen de los motivos (para desengrasar después ponernos sentimentales en el post anterior):

Comilonas varias en buena compañia


Orquídeas salvajes


Coca (para el soroche, malpensados)


Nuevas amistades


Transporte rápido y cómodo



Marcos incomparables


Bonitos hoteles


Y bailes. Muchos bailes

Ya corre en nuestras venas la pasión y nace en nosotras una ilusión...



fuimostu (homenaje desde Perú)

Pusimos a mal tiempo buena cara y le dedicamos el "finquito feliz" (cántese sobre la melodía del clásico básico 'cumpleaños feliz') a una de las pocas personas a la que han despedido dos veces el día de su cumpleaños.

Hicimos de tripas corazón y nos desgañitamos cantando (como no) nuestra particular versión de la célebre canción de Miguel Rios: "A los hijos del rock and Roll... DES-PE-DI-DOS!!!!!"

Nos convencimos de que no hay mal que por bien no venga y alargamos "la semana que vivimos peligrosamente" convirtiéndola en "el mes que destrozamos nuestro hígado" (bodorriak de la princesa Jasmin por medio)

Nos compramos unos billetes de avión y nos desperdigamos por el mundo. Así, descubrimos que nuestro don de la omnipresencia no se limitaba a Malasaña...


Sí señores, Ken Niimura en la propia 'Lima de los gañanes'


Hace unos días, en pleno periplo peruano, nos despertamos con una punzada en el estómago: nuestra Cochabamba mater sucumbía en la mesa de operaciones dejando un cadáver exquisito.

Aún así, dejamos que nuestra pena descansara su jet lag y decidimos recurrir a la ironía a modo de homenaje.

Cadáveres exquisitos de tres ex empleadas malditas
sobre la mesa de una cantina de Chachapoyas

Pero ayer, cuando por fin pudimos ver este vídeo después de varios días sin apenas conexión, no pudimos evitar que se nos escapara una lagrimilla.


Al principio era de la risa...




Hasta la vista

Tres suspiros limeños




Lima es un monstruo de ocho millones de habitantes en el que nunca sale el sol y donde el humo de los coches se te mete por la garganta pero de la que nos llevamos muy pero que muy buena impresión y no sólo gracias al postre que da título a esta entrada. Ahí va lo mejorcito de nuestra estancia.

1. Nos encantan los mercados

Y el Mercado Central de Lima más. Un montón de puestos en los que puedes comprar pollo, fruta o pescado y también comer un menú con ají de gallina por cinco soles (1,25 euros) mientras charlas con la gente. Está en medio del barrio chino donde hay un montón de Chifas -así se llama aquí a los restaurantes chinos- y de puestos donde se puede encontrar desde un juego de cuchillos a una tienda sólo de tuppers.

2. Domingo en Chorrillos

Como si fueramos los Alcántara en Benidorm. Así nos fuimos a festejar el domingo al puerto de Chorrillos con Cris, Felipe y María donde nos pusimos hasta arriba de comer ceviche, arroz con marisco y pescaíto frito. Familia feliz y planazo de domingo.


3. Pura Lima, pura Cumbia

¿Cómo hemos podido vivir tantos años sin saber que amamos la cumbia? En medio de la Semana Grande de Lima nos vimos atrapadas por el festival Amo Amazonía donde descubrimos que nos encanta este género en todas sus versiones: la cumbia clásica de los Mirlos, la cumbia psicodélica de Los fabulosos Chapilacs (con los que esperamos salir de marcha por Arequipa), la cumbia Ska de Barrio Calavera y, sobre todo, la cumbia rock de Bareto y el TEMAZO que canta todo Perú. Así que después de escuchar cumbia en las combis, los taxis, las discotecas y los restaurantes, no hemos podido hacer otra cosa que rendirnos a sus pies, especialmente a los de Grupo 5, aunque no hayamos podido verlos aún en vivo. Ésta es una de nuestras favoritas, de verdad que la letra no tiene despedicio.